El 12 de septiembre entra en vigor el Reglamento de Datos (Data Act), que impone obligaciones a fabricantes y otros actores de productos y servicios conectados, como automóviles, dispositivos médicos o maquinaria industrial. La norma otorga a los usuarios el derecho de acceder a los datos que generan estos productos o servicios, incluyendo datos personales y no personales. En el caso de los datos no personales, adquiere especial importancia el concepto de datos derivados o inferidos, evaluando el nivel de “enriquecimiento” para determinar si deben ponerse a disposición.



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